domingo, 8 de abril de 2018

El valor de la idea.


Hoy tenemos el ejemplo palpable de la preocupación que nuestros jóvenes, profesionales y representantes políticos muestran por engrosar sus currículos. El caso Cifuentes tiene, desde luego, otra dimensión pero no deja de ser ilustrativo por cuanto obedece a un intento de dejar constancia fidedigna de lo que supuestamente se sabe, del conocimiento que se posee.
Es algo de lo que venimos hablando desde hace ya largo tiempo. 
Se dice a menudo que el saber no ocupa lugar. Eso es verdad. Pero también lo es que ocupa tiempo y dinero.
Estaremos de acuerdo que, además del currículum, se precisa de la capacidad de generar proyectos diferenciadores, genuinos e innovadores.
Todo esto es una obviedad, aunque, en mi opinión, esta reflexión es imprescindible para abordar el cambio de mentalidad que acoja una nueva disposición para afrontar los retos y desafíos presentes de cara al futuro que nos proponemos en común. No basta con el currículum sino viene acompañado de la idea.




Cifuentes recoge afectos.
Así las cosas, interpelar directamente a la Sra. Cifuentes por el caso Máster es un acto de civismo. 
En mi opinión, la presidenta de la Comunidad de Madrid sabe perfectamente que todo gira en torno a una tramada impostura en la Convención que celebran en Sevilla. Su partido parece conformarse con lo que sus militantes piensan que es inevitable: ¡Una mentira más qué importa, si ya llevamos el saco de las maldades bien colmado y estamos dispuestos a todo por nuestro propio interés!
Esos abrazos públicos, las expresiones de adhesión -aunque algunas con asomadas reticencias- forman parte del trasiego de afectos superficiales de los grupos organizados que, en casos como este, actúan de salvavidas.
Pero, ¿qué pensarán de Cifuentes sus compañeros en lo más íntimo de sus reflexiones, a la luz de su interior que a veces resulta tan molesta? ¿Se sentirán cómplices de esta delirante pantomima? ¿Cuántos de los militantes honrados allí congregados sienten un deseo irrefrenable de gritar ¡basta ya!?
La gran mentira ocupará el lugar preeminente que se le reserva por la cobardía y el propio interés de la camarilla de élite durante el tiempo que la realidad soporte.
La realidad llamará como siempre con sus verdades a las puertas públicas y a las conciencias privadas exigiendo la recomposición debida. No todo el daño será reparado, ni siquiera recompensado a los que quizás más lo padecieron, pero así viene siendo desde el principio de los tiempos. 
Pero yo si sé que con independencia del derecho que a toda persona asiste en cuanto a su defensa, la Sra. Cifuentes está deshauciada de todo rasgo de dignidad por cuanto pretende exonerarse de su responsabilidad trasladando la carga de la prueba a la Universidad Rey Juan Carlos I. Su enajenación está provocando tal hartazgo que resulta poco menos que imposible refrenar el enfurecimiento colectivo.
Los populares recurrirán a los servicios jurídicos de la Asamblea para que se manifiesten sobre la comisión
ELPAIS.COM

domingo, 6 de abril de 2014

YO SOY LA FUENTE. LA NOTICIA VUELA.




Yo soy la fuente. Parece una sentencia bíblica pero no es eso, no. Hoy, en 2014, el mundo nos parece estrecho e, incluso, “por él y en él nos sentimos agobiados” desde cierta perspectiva. 
Sin embargo, cómo sentirían el mundo los habitantes de la Francia de 1789; los vecinos de la Gran Revolución. Muy seguramente, para la gran mayoría, aquel les resultaría inabarcable, inmenso. Puede ser, entonces, que solo pudieran sentir “su” mundo (Jo, cómo me gustaría sentir lo que ellos sintieron en aquellos momentos… que diría en desenfadada expresión Holden Caulfield, mi muchacho favorito del “mundo” de J.S. Salinger).
Por aquellos entonces, sólo unos pocos, por razón de oficio o “destino”, tendrían el privilegio, la oportunidad, la obligación o posibilidad de ir de acá para allá, de un lugar a otro, conociendo y contando lo de allí y lo de aquí.
Así, de un lugar a otro, se divulgaban las noticias, se difundían por toda suerte de personajes historias, historietas, las verdades, las medias y las enteras, las mentiras trastocadas… y los rumores, a veces tan devastadores como terremotos. Todo esto y aquello en boca de frailes y mendigos, generales y bandidos, soldados y peregrinos, comerciantes y contrabandistas. Y, también, aventureros, gitanos, faranduleros… Alguaciles y amantes fugitivos. Todos ellos, la sal de la Tierra. La noticia de voz en voz, de esquina en esquina, de eco en eco al sillón mullido del salón, a la cama deshecha sin calor, a la cocina, a la cuadra, a la era, a la fragua, bajo el puente…
Pero la gran mayoría nacería, viviría (mal viviría, por lo común) y moriría en su terruño sin tener más horizonte que aquel que alcanzara su vista. O las callejuelas de la ciudad.
Leo que en el París de 1814 no había periódicos salvo para un número reducidísimo de lectores pertenecientes a las clases media y alta.
Se dice que la tirada corriente de un periódico francés de aquel tiempo, es decir, de hace doscientos años, alcanzaría los cinco mil ejemplares.
Naturalmente desde el Estado y, cómo no, desde la Iglesia fluía la información para común conocimiento y obligado cumplimiento por los cauces reglamentariamente constituidos. Recalaba el mensaje para el interés general y, también, para el otro.
¿Y hoy, qué? Tengo la impresión de que nos sentimos apabullados por el bombardeo incesante de los medios. Mucha dispersión ficticia, porque a decir verdad lo que impera es la concentración de los más poderosos. Lo testimonial se configura tan disperso que se titula inútil.
La variedad es tontuna: del azul intenso pasando por el azul desvaído al rojo camuflado y el rosa desvalido.
Por eso, hoy, en 2014, la fuente somos nosotros. Somos los mensajeros. Los otros. En nuestras manos está el difundir la verdad, nuestra verdad. O, también, -¡qué irresponsabilidad!- manipularla. Hoy podemos tener otros puntos de vista, otras perspectivas con más amplios horizontes aunque seamos cortos de vista o ciegos. No solo estamos, es que hoy somos red. Anudados que no ahorcados. Vibra libre la palabra, se recibe nítida la voz.
(Imagen: Eugène Delacroix, La Libertad guiando al pueblo)

LA INMUNIDAD DIRECCIONAL, Y DE DOBLE SENTIDO.

Parejo y nosotros. La inmunidad es direccional, y de doble sentido.
Con más frecuencia de lo deseable, algunos llegados a la política se invisten de la inmunidad que ellos creen que les proporciona gratis el cargo de modo que dejan caer cualquier afirmación sin importarles que aquello que digan sea totalmente falso, lo hacen sin responsabilidad alguna. Actúan como los perros guardianes que no ocultan su agresividad envuelta en aparente seguridad. Son como la fuerza de corps. Son los escogidos, los elegidos para cuidar y proteger el cortijo. Su actividad es profusa sobre todo los fines de semana cuando los “principales” se toman el descanso merecido del guerrero o se hacen ver por sus vastos territorios de conquista para enriquecer su ego y, de paso, asegurar su tesoro. El cometido de los guardianes, en cambio, es salir al paso de los pasos del “enemigo” político. La consigna es “duro y a la cabeza”. Normalmente el arma se exhibe en comparecencia y viene cargada de mensajes poco meditados pero con premeditada carga de profundidad aunque su veracidad poco importe como respuesta contundente a la iniciativa del oponente. Inevitablemente me llega la imagen de ciertos perros: unos, los de feroz estampa marcando espacio; y, también, los otros, los perritos falderos, los ladradores sin motivo ni razón que tan antipáticos nos parecen.
Después está la otra inmunidad, la nuestra. Estamos como curados de espanto. Tenemos una costra, una coraza casi impermeable a los dardos que nos vienen de aquellos que están ocupados en las tareas de la política minúscula. ¡Qué resistencia revestida de hartazgo! Pero la lluvia cala, se introduce por la grietas de la coraza y penetra hasta el fondo, y las consecuencias son terribles. Estamos calados hasta los huesos, tanto que nos tienen enfermos aunque el maldito mal no se nos manifieste..
En algunos casos, la buchada con pose fanfarrón es tan gruesa que me viene otra imagen que no es precisamente la del mimoso Platero. Otro, cualquiera, el terco, el testarudo. Algunos necesitan de ciertos aparejos.

sábado, 22 de marzo de 2014

EUROPA, EN NUESTRAS MANOS. (Sobre la Declaración Política del CF del PSOE). La primavera del frente progresista europeo.



La nueva Europa, en nuestras manos. El cambio de paradigma es posible. Si estamos en que la actual estructura de poder europea en lo sustancial está dominada y enclaustrada por el capital especulativo y financiero del que la hegemonía de la derecha política segunda, más hemos de convencernos de nuestra fuerza por establecer un nuevo rumbo, virar a posiciones progresistas y sociales porque, en definitiva, en Europa se da hoy un déficit democrático bien evidente. 
Y tenemos ese poder. El poder de nuestra decisión soberana. Es el poder de nuestro voto depositado en la urna que es individual y libre pero que a todos concierne. El voto es, puede ser si se ejercita, el origen, el comienzo para el gran cambio. Su fuerza es extraordinaria porque puede manifestarse como un gran torbellino de voluntad y esperanza.
Frente a la opinión de aquellos que están asentados en opciones políticas complacientes (pero muy virulentas y combativas contra la izquierda) defensora del fin de las ideologías, es de suma importancia pregonar que la lucha de clases existe y continúa porque hoy como ayer tiene su fundamento.
La lucha de clases de hoy necesita la convergencia de las fuerzas políticas progresistas de todo el espacio europeo. Es preciso idear, proyectar y llevar a la práctica la gran transformación que Europa pide a gritos, y en todos los terrenos.
No cabe enrocarse, ni permanecer estáticos, estar a la defensiva. La nueva estrategia (recuperada) se basa en la movilización -si se me admite, incluso,  en el combate- en la exposición del nuevo modelo, que no puede ser otro que el del Estado de Bienestar para los próximos años venideros, pero que tiene vocación de permanencia, evolucionando, adaptándose a las nuevas exigencias haciéndose viable y sostenible.
La cuestión, entonces, es abordar, lejos de planteamientos abstractos y especulativos inoperantes, la tarea de la gran transformación. ¿Quiénes serán los aliados que lideren el cambio y su coordinación? ¿Qué alcance tendrá ese cambio: objetivos, alternativas, acciones, prioridades, extensión, programación, calendario...nacido del debate, del consenso para su aceptación mayoritaria que dé respuesta a los graves y diversos problemas del conjunto de la sociedad europea?
Es, por supuesto, la izquierda de manera natural la llamada a encarar este desafío histórico por razones obvias que no parece imprescindible detallar aquí.
La izquierda: partidos, sindicatos, movimientos sociales, colectivos ciudadanos, asociativos... Este es el reto, la construcción de la Europa de los ciudadanos, de las personas con un porvenir en paz, de cooperación, progreso y libertad de modo que, a su vez y en otra dimensión, marque las pautas que haga posible una "gobernanza global" (que no gobierno global) fundada en la solidaridad y en la alianza.
¿Por dónde empezar? Yo propongo, sin ánimo proselitista, someter a consideración de todos los que esto puedan leer que accedan a la Declaración Política del Comité Federal del PSOE.
En primer término, ineludible, Europa ha de volcarse por una estrategia para la creación de empleo de calidad y de salarios dignos. No es posible, por cierto, que algunos países de la Unión aún no tengan establecidos salarios mínimos interprofesionales.
Esto implica, el diseño de una nueva política económica que promueva e impulse el desarrollo económico productivo. Un plan para la homogeneización de la deuda pública de los países de la moneda euro. El final de los paraísos fiscales, lucha sin cuartel contra la evasión y el fraude fiscal. El avance inevitable hacia un sistema fiscal europeo único.
En segundo lugar, la convergencia real no puede darse en Europa sin una política ambiciosa que articule medidas urgentes de lucha contra la desigualdad de obligado cumplimiento por parte de los países miembros. El muro que separa hoy el lujo de los ricos de la decreciente calidad de vida de millones de europeos cuando no de su precaria situación al borde del umbral de la pobreza e, incluso, sumergidos ya en ella hay que dinamitarlo sin demora.
En tercer lugar, nuestra propuesta conduce a la creación de un espacio de derechos y libertades compartido donde la igualdad de oportunidades y la solidaridad son fundamentos básicos en el dinamismo y en las relaciones de las comunidades. Los servicios públicos y su defensa son garantías para la preservación de derechos.
En fin, Europa será el espacio promotor de la democracia. Democracia del día a día, la de la participación social y política. La que genere políticos representantes de la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas, ligados a ellos. La política renacerá como expresión del interés general, la defensa de lo común, de lo público.
Los europeos, también, debemos saber cuál es nuestra posición en el mundo. Cargados de razones y de fuerza sabremos contener abusos y arbitrariedades. Podemos defender y preservar el derecho internacional con voz propia, libre de ataduras pero con voluntad de alianza y cooperación. 
Así es la otra Europa, basta con mostrar nuestra voluntad. Voluntad para el cambio. Seremos la primavera del frente progresista que necesita Europa.


domingo, 9 de febrero de 2014

ESTRATEGIA TRIUNFANTE


Es indiscutible que el Servicio Extremeño de Salud ha sufrido un considerable deterioro. Las cosas han ido a peor. Sí, no es una afirmación gratuita a resultas de los datos objetivos sobre la gestión de los responsables del Partido Popular con el sostén de la cúpula actual de I.U desde que se hicieron del gobierno y la administración de Extremadura, y muy específicamente del área sanitaria.
El anuncio de la contratación de médicos para abrir quirófanos por la tarde y así hacer frente al aumento de las listas de espera es la noticia. Ahí está la trampa. Los titulares publicados hacen hincapìé en la contratación de médicos cuando esto no es más que la consecuencia.
En cambio, la causa debería ser la noticia. Estamos ante un deterioro del servicio por la toma de decisiones equivocadas que pasa necesariamente por los recortes, la falta de previsión y el caos de organización existente que se visualiza perfectamente en nombramientos, ceses, dimisiones, etcétera, que han provocado el aumento alarmante de las listas de espera.
Otra vez, por enésima vez, triunfa la estrategia informativa partidista sobre la realidad informativa basada en criterios objetivos.
La consecuencia se impone a la causa. Se intenta paliar los efectos sin entrar de lleno a combatir el origen de los males.
El titular de la noticia, por tanto, hubiera sido -con acento más clarificador- que aumentan las listas de personas que esperan ser intervenidas y que el gobierno se ve obligado a tomar una decisión atropellada y paliativa. Y en el desarrollo de esta noticia se debería esperar, además, el cambio de rumbo de la gestión sanitaria para que tal situación no vuelva a reproducirse. 
Había cosas que funcionaban relativamente bien pero lamentablemente las decisiones de los responsables de hoy las han empeorado notablemente. De la arrogancia cuelga un precio que pagan precisamente los que menos culpa tienen.
Los medios de comunicación , en mi opinión, han de abordar, entrar en el fondo de la cuestión, no abandonarse al titular fácil y comodón. De seguir así, el deterioro y la credibilidad de medios y periodistas quedarán en entredicho y no está las cosa como para que caigan en el descrédito aquellos que tienen la responsabilidad tan alta de informar. Sería insoportable.

sábado, 11 de enero de 2014

LA DEUDA PERPETUA

Hay problemas que se enquistan y, por ello, forman parte de nuestra vida diaria con absoluta normalidad y en tal grado que, incluso, te acostumbras a su permanente incomodidad. Hacen daño pero aguantas, resistes y acarreas con las consecuencias. La causa la asumes como acepta el católico el pecado original.
Leo en Claridad, en el número editado con motivo del 125º aniversario de la UGT, que justamente en el año de la fundación del sindicato -1888- la Deuda del Reino de España suponía seis mil millones de pesetas (la llamada Deuda Perpetua) y sus ingresos se cifraban en 900 millones. Para hacer frente al pago de esa enorme deuda, se destinaba el 30 por ciento de los ingresos citados.
Después de 125 años, como foto fija, se sigue destinando ese 30 por ciento de los ingresos (referidos a 2013) para cubrir la deuda del Estado español.
Supone esto un obstáculo mayúsculo, un entorpecimiento casi insalvable para el desarrollo y el progreso de la economía española y, por lo tanto, de su sociedad.
Después de tantos años de especulación y de imposiciones, es pertinente hablar y catalogar esa carga de "Deuda Injusta". Una deuda que se socializa mientras que los grandes beneficios “se privatizan”.
Sin la existencia de fuerzas sindicales y políticas que defiendan a los trabajadores, profesionales, autónomos, pequeños empresarios, personas de a pie; en definitiva, sin organizaciones comprometidas con el interés general, inevitablemente continuaremos pagando los intereses insaciables de aquellos que manejan los mercados financieros.
Asistimos como “sonados” al espectáculo que ofrece la subordinación de la política a los dictados del poder financiero. Por consiguiente, seremos testigos, testigos irrelevantes, mudos, de escayola, sino actuamos llegando a ser protagonistas de un cambio radical, justo y necesario. Y si fuera el caso, deberíamos comprometernos en la lucha para provocarlo. El asunto no es irresoluble. Hay procedimientos y hay que tomar partido. Pasan oportunidades: las del día a día y, también, otras como la que se nos avecina, la del 25 de mayo.
Es preciso denunciar para replantear la inmensa estafa de una deuda a perpetuidad y, a todas luces, injusta. Y así conseguido lo justo, equilibrada la deuda y sus pagos, habrá recursos para necesidades perentorias que en una sociedad civilizada y avanzada como la nuestra hemos elevado a categoría de derechos irrenunciables.